Miedo al dolor, Yoga India

Miedo al dolor

Citas sobre el miedo al dolor

Cada vez se reconoce más que los factores psicosociales son importantes moderadores y determinantes de la experiencia del dolor.1 Hay una serie de variables que se relacionan con un esquema de dolor negativo, como la ansiedad, la impotencia y el miedo al dolor. Estos factores comparten una varianza significativa con constructos de afecto negativo más amplios, como la depresión.2
El miedo es la reacción emocional a una amenaza específica, identificable e inmediata, como una lesión.3 El miedo puede proteger a un individuo de un peligro inminente, ya que provoca el comportamiento defensivo que se asocia con la respuesta de lucha o huida.4 El miedo puede llevar a evitar las actividades que las personas con dolor crónico asocian con la aparición o la exacerbación del dolor. La confrontación y la evitación son dos respuestas extremas a este miedo, de las cuales la primera conduce a la reducción del miedo con el tiempo. Mientras que la evitación puede ser adaptativa en la fase aguda, el uso de la evitación continuada durante la fase crónica puede conducir a la angustia, la discapacidad, el absentismo laboral y el aumento de los costes sanitarios en el futuro.

El miedo al dolor se llama

El dolor crónico representa una carga grave y común con enormes efectos en la vida cotidiana de los pacientes. De acuerdo con el modelo de evitación del miedo del dolor crónico (Vlaeyen y Linton, 2012), los mecanismos de aprendizaje del miedo y la conducta de evitación desempeñan un papel importante en el desarrollo y el mantenimiento de las condiciones de dolor crónico. El modelo propone un círculo vicioso autorreforzado de miedo, evitación, discapacidad y dolor. Sin embargo, sólo una pequeña proporción de personas entra en ese círculo vicioso después de un episodio de dolor agudo (por ejemplo, después de una lesión o una intervención médica) y los factores que determinan si una persona puede entrar en este círculo o no (y desarrolla un dolor crónico) siguen siendo una cuestión abierta.
Nuestro equipo se centra explícitamente en esta cuestión e investiga la influencia del estrés y las diferencias individuales estables (por ejemplo, los factores de personalidad) en la adquisición del miedo al dolor. Para ello, transferimos los métodos de la investigación tradicional sobre el condicionamiento del miedo a la Realidad Virtual. Se desarrolla un nuevo paradigma experimental que permite inducir (y extinguir) experimentalmente el Miedo al Dolor, así como investigar los efectos del contexto y del imaginario motor. Por último, utilizamos varias evaluaciones biofisiológicas (por ejemplo, actividad electrodérmica, EDA, concentración de cortisol, tasa de calor) y registros electroencefalográficos (EEG) para aclarar los fundamentos biológicos del miedo al dolor en estado, el miedo al dolor en rasgo, y para comprender los mecanismos de los moduladores potenciales (por ejemplo, el estrés, la personalidad).

Miedo al dolor físico

Cada uno de nosotros responde de forma diferente al dolor. La causa exacta de esta variación es objeto de debate: por qué el padrastro olvidado de una persona se convierte en la migraña de otra. Pero un estudio, publicado en el número de enero de la revista Pain, muestra que el miedo y la ansiedad ante el dolor pueden explicar buena parte de las variaciones individuales en la cantidad de dolor que sentimos.
“Este estudio tiene implicaciones importantes”, afirma el doctor Sean Mackey, profesor adjunto de anestesia y coautor del estudio. “Si podemos aprender a controlar el miedo al dolor, quizá eso nos ayude a controlar mejor el dolor”.
El estudio es el primero que muestra la influencia del miedo y la ansiedad en la experiencia del dolor observando realmente el cerebro. Mediante el uso de imágenes de resonancia magnética funcional -una tecnología que rastrea la actividad cerebral y que se ha utilizado para estudiar el dolor desde finales de la década de 1990- los investigadores han podido señalar las zonas del cerebro responsables del miedo y la ansiedad relacionados con el dolor físico.
“Como médico especialista en dolor, puedo decir que el miedo es el problema número 1 con el que me enfrento a la hora de ayudar a las personas a controlar mejor su dolor crónico”, afirma Mackey. “Me interesó hacer este estudio porque tengo la firme convicción de que el miedo y la ansiedad desempeñan un papel importante en la forma en que percibimos el dolor y en que todos percibimos el dolor de forma diferente”.

Miedo a los síntomas del dolor

A nadie le gusta ir al dentista. Pero para algunas personas, los problemas son más profundos y forman una fobia. Las causas de la fobia dental pueden ser muchas y variadas. Este estudio de caso es el de una paciente cuya fobia dental se centraba en el miedo al dolor.
Nargis tenía poco más de 30 años y llevaba muchos años sin poder ir al dentista. Uno de los elementos de la fobia era su recuerdo de haber tenido caries cuando era joven. Recordaba que los empastes eran muy dolorosos. Esto provocó un deseo de no volver al dentista, que se convirtió en una fobia, ya que constantemente retrasaba y faltaba a las citas.
La mayoría de nosotros preferiría no sufrir ningún dolor. Sin embargo, para las personas que sufren fobia al dentista, la idea del dolor suele ser mucho peor que el dolor en sí. De hecho, Nargis era una contradicción. Mientras que no podía visitar al dentista por su fobia al dolor, sufría un dolor casi constante de los dientes que eventualmente requería atención urgente.
Del mismo modo, muchos de nosotros tenemos recuerdos de la infancia en los que visitamos al dentista y experimentamos dolor. En el caso de las fobias, también es importante recordar que esas visitas fueron a menudo hace mucho tiempo. Los recuerdos se han deformado con el tiempo y, aunque el dolor fuera agudo, las prácticas odontológicas modernas hacen que los pacientes sientan mucho menos dolor hoy en día que hace tan sólo diez años.