Yoga y meditacion, Yoga India

Yoga y meditacion

Relación entre el yoga y la meditación

Aunque no es necesario meditar formalmente para practicar hatha yoga -ni es obligatoria la práctica de hatha yoga para meditar-, ambas prácticas se apoyan mutuamente. A través de la práctica del yoga, has mejorado tanto tu capacidad de concentración como de relajación, los dos requisitos más importantes para la práctica de la meditación. Ahora puedes profundizar en tu comprensión de lo que es la meditación y comenzar una práctica propia.
Dentro de la tradición del yoga existe una exquisita metodología diseñada para revelar la interconexión de todo ser vivo. Esta unidad fundamental se denomina advaita. La meditación es la experiencia real de esta unión.
En los Yoga Sutra, Patanjali da instrucciones sobre cómo meditar y describe los factores que constituyen una práctica de meditación. El segundo sutra del primer capítulo afirma que el yoga (o la unión) se produce cuando la mente se aquieta. Esta quietud mental se crea al poner en equilibrio el cuerpo, la mente y los sentidos, lo que, a su vez, relaja el sistema nervioso. Patanjali continúa explicando que la meditación comienza cuando descubrimos que nuestra interminable búsqueda de posesiones y nuestra continua ansia de placer y seguridad nunca pueden ser satisfechas. Cuando finalmente nos damos cuenta de esto, nuestra búsqueda externa se vuelve hacia el interior, y hemos pasado al reino de la meditación.

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“En la tradición budista, la palabra ‘meditación’ equivale a una palabra como ‘deporte’ en EE.UU. Es una familia de actividades, no una sola cosa”, dijo el director del laboratorio de neurociencia de la Universidad de Wisconsin, el doctor Richard J. Davidson, a The New York Times. Y las diferentes prácticas de meditación requieren diferentes habilidades mentales.
Es extremadamente difícil para un principiante sentarse durante horas y no pensar en nada o tener una “mente vacía”. Tenemos algunas herramientas, como un DVD de meditación para principiantes o una diadema que detecta el cerebro, para ayudarte en este proceso cuando estás empezando a aprender a meditar de la mejor manera. En general, la forma más fácil de empezar a meditar es concentrarse en la respiración. Un ejemplo de uno de los enfoques más comunes de la meditación es la concentración.
La meditación de concentración implica centrarse en un solo punto. Puede consistir en seguir la respiración, repetir una sola palabra o mantra, mirar fijamente la llama de una vela, escuchar un gong repetitivo o contar las cuentas de un mala. Dado que centrar la mente es un reto, un principiante puede meditar sólo unos minutos y luego ir aumentando la duración.

Yoga versus meditación para la ansiedad

¿Cómo se llama esa postura de descanso al final del yoga? Muchas personas que se inician en el yoga asumen erróneamente que la postura final de meditación llamada Shavasana o savasana – acostado de espaldas, con los ojos cerrados y respirando profundamente – es fácil. Es como echarse una siesta, ¿verdad? No es exactamente así. Los estudiantes de yoga más experimentados saben que la Shavasana puede ser en realidad la más desafiante y beneficiosa de todas las posturas. Esto se debe a que la esencia de Shavasana -similar a otros tipos de meditación- es relajar la mente y el cuerpo mientras se permanece presente y se mantiene la conciencia. Esto es lo que el yoga y la meditación tienen -y no tienen- en común, y por qué nunca deberías saltarte esta postura de yoga esencial.
Shavasana es la pronunciación de la palabra sánscrita “savasana”. Es una postura de descanso y restauración, o asana, que se suele utilizar al final de una sesión de yoga. La palabra sánscrita significa en realidad “postura del cadáver”, porque los alumnos que la practican se tumban boca arriba en el suelo, con los brazos y las piernas cómodamente abiertos y los ojos cerrados. El propósito de esta postura es calmar la mente y el cuerpo, liberando el estrés y conectando el cuerpo a tierra. Se parece mucho a la meditación, ¿verdad?

Diferencias entre el yoga y la meditación

Diversas representaciones de la meditación (en el sentido de las agujas del reloj): el hindú Swami Vivekananda, el monje budista Hsuan Hua, el taoísta Baduanjin Qigong, el cristiano San Francisco, los sufíes musulmanes en Dhikr y el reformador social Narayana Guru
La meditación es una práctica en la que una persona utiliza una técnica -como la atención plena o la concentración de la mente en un objeto, un pensamiento o una actividad concretos- para entrenar la atención y la conciencia, y lograr un estado mentalmente claro y emocionalmente tranquilo y estable[1]:228-29[2]:180[3]:415[4]:107[5][6] Los estudiosos han considerado que la meditación es difícil de definir, ya que las prácticas varían tanto entre las tradiciones como dentro de ellas.
La meditación se practica en numerosas tradiciones religiosas. Los primeros registros de la meditación (dhyana) se encuentran en los antiguos textos hindúes conocidos como los Vedas, y la meditación desempeña un papel destacado en el repertorio contemplativo del hinduismo y el budismo[7] Desde el siglo XIX, las técnicas meditativas asiáticas se han extendido a otras culturas, donde también se han aplicado en contextos no espirituales, como los negocios y la salud.