Conciencia plena, Yoga India

Conciencia plena

Niveles de conciencia

Para explicar la conciencia como un proceso físico debemos reconocer el papel de la energía en el cerebro. La actividad energética es fundamental para todos los procesos físicos y dirige causalmente el comportamiento biológico. Las recientes pruebas neurocientíficas pueden interpretarse de forma que sugieran que la conciencia es un producto de la organización de la actividad energética en el cerebro. Sin embargo, la naturaleza de la energía en sí misma sigue siendo un gran misterio, y no entendemos del todo cómo contribuye a la función cerebral o a la conciencia. Según el principio aquí esbozado, la energía, junto con las fuerzas y el trabajo, puede describirse como diferencias actualizadas de movimiento y tensión. Al observar los sistemas físicos, podemos inferir que hay algo que se parece a la diferencia actualizada desde la perspectiva intrínseca del sistema. La conciencia se produce porque hay algo que se parece, intrínsecamente, a sufrir una determinada organización de diferencias actualizadas en el cerebro.
“Si los procesos mentales son realmente procesos físicos, entonces hay algo que es, intrínsecamente, someterse a ciertos procesos físicos. Lo que es que tal cosa sea así sigue siendo un misterio”.

Mente consciente

Muchas tradiciones orientales han propuesto que la conciencia sin contenido es posible y que podría alcanzarse con el entrenamiento mental. Sin embargo, no está claro si tal estado es posible, dado que la intencionalidad es una propiedad crítica de la mentalidad y la conciencia en muchas teorías de la conciencia. Un destacado intento reciente de dar cuenta de tales estados de “experiencia fenoménica mínima” es el modelo del sistema de excitación reticular ascendente (ARAS), que propone un tipo específico de contenido representacional no conceptual para abordar tal estado. La conciencia sin contenido también puede entenderse mediante el estudio de estados relacionados o similares de experiencia fenoménica mínima, y en este artículo se analizan los resultados de dichos estados, incluida la experiencia del sueño sin sueños, y sus implicaciones. Una forma de argumentar la necesidad de proponer la conciencia sin contenido es localizar una propiedad de la conciencia que haga necesario postularla. Un estado continuo de conciencia sin contenido puede ser necesario para entender la continuidad de la experiencia consciente. Finalmente, discuto las implicaciones de la conciencia sin contenido para las teorías actuales de la conciencia.

Cómo ser consciente del tiempo

Todos experimentamos diferentes formas de conciencia en nuestra vida diaria.    La conciencia se experimenta como un vasto espectro de conocimiento, que va desde la completa inconsciencia hasta el pleno despertar.    Cuando operamos desde un nivel inferior de conciencia, podemos sentirnos perezosos, distraídos o aburridos.    Este estado mental puede ser útil para llevar a cabo tareas mundanas, pero no es un estado de conciencia óptimo para realizar un trabajo significativo.
Estamos inconscientes cuando dormimos y (discutiblemente) cuando estamos bajo la influencia de sustancias que alteran el estado de ánimo.    Cuando estamos en un estado de inconsciencia, nuestro verdadero yo ya no está presente de la misma manera.    La atención plena es una herramienta que te permite estar más conectado con el momento presente y aumentar tu plena conciencia de tus experiencias internas y externas.    En este sentido, la atención plena y las experiencias de “flujo” son niveles de conciencia muy elevados.    Entrar en estos estados te ayuda a dirigir tu atención hacia los objetivos y fomenta la autodisciplina.
No hace falta que elijas dedicar toda tu vida a la práctica del mindfulness para ser más consciente y estar más presente.    En un artículo reciente sobre la recuperación de la conciencia, se esbozan cinco pasos claros como camino básico para llegar a estar totalmente despierto y consciente:

Sinónimo de conciencia

Ejemplos del abanico de descripciones, definiciones o explicaciones son: la simple vigilia, el sentido de la mismidad o del alma explorado al “mirar hacia dentro”; ser un “flujo” metafórico de contenidos, o ser un estado mental, un acontecimiento mental o un proceso mental del cerebro; tener phanera o qualia y subjetividad; ser el “algo que se parece” a “tenerlo” o “serlo”; ser el “teatro interior” o el sistema de control ejecutivo de la mente[11].
Los filósofos occidentales, desde la época de Descartes y Locke, han luchado por comprender la naturaleza de la conciencia y cómo encaja en una imagen más amplia del mundo. Estas cuestiones siguen siendo fundamentales tanto en la filosofía continental como en la analítica, en la fenomenología y en la filosofía de la mente, respectivamente. Algunas cuestiones básicas son: si la conciencia es el mismo tipo de cosa que la materia; si puede ser posible que las máquinas de computación como los ordenadores o los robots sean conscientes; cómo se relaciona la conciencia con el lenguaje; cómo se relaciona la conciencia como Ser con el mundo de la experiencia; el papel del yo en la experiencia; si el pensamiento individual es posible en absoluto; y si el concepto es fundamentalmente coherente.